Como al hincha le gusta
- 29 jul
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Peñarol golpeó en la hora, dio vuelta el clásico ante Nacional y comenzó el Clausura con una victoria para el recuerdo.
Los clásicos tienen un condimento especial. No importa el momento de la temporada ni cómo se desarrolla el partido: siempre dejan historias para contar. Y el que protagonizaron Peñarol y Nacional en la primera fecha del Torneo Clausura del Campeonato Uruguayo Femenino tuvo todos los ingredientes de una tarde inolvidable.
Cuando parecía que el estreno iba a quedar en manos de Nacional, Peñarol reaccionó con temple, cambió el rumbo del encuentro en los minutos finales y terminó imponiéndose 2-1 con un gol en la hora que desató el festejo carbonero.
El equipo tricolor había conseguido romper el equilibrio con un gol de tiro libre a los 10 minutos de juego por parte de Martina Segovia y administró la ventaja durante gran parte del compromiso. Con orden y solidez defensiva, logró contener a un Peñarol que, pese a verse abajo en el marcador, nunca renunció a atacar el área rival y mantuvo la intensidad en busca del empate.
Con el correr de los minutos, las carboneras comenzaron a inclinar la cancha. La presión alta, el empuje colectivo y la decisión de ir por el resultado terminaron cambiando el desarrollo del clásico. La igualdad llegó cuando el partido ingresaba en su tramo decisivo con un gol de Mica Domínguez y renovó la confianza de un equipo que sintió que todavía había tiempo para más.
Y ese golpe definitivo llegó en el cierre. En una de las últimas acciones del encuentro, Peñarol encontró se encontró con un penal tras una mano en el área que involucró a la propia Domínguez en la jugada, que cambió la inoxidable Lorena Graña por gol, para marcar el 2-1 y consumar una remontada que combinó fútbol, convicción y carácter. El festejo fue inmediato, tanto dentro como fuera del campo, consciente de lo que significa quedarse con un clásico de esta manera.
El triunfo no solo significó sumar los primeros tres puntos del Clausura. También representó un envión anímico de enorme valor para un plantel que comenzó el torneo derrotando a su tradicional rival y demostrando una fortaleza competitiva que puede resultar determinante en la pelea por el campeonato.
Para Nacional, en cambio, quedó el sabor amargo de haber estado cerca de iniciar el certamen con una victoria de peso y terminar cediendo el partido en los instantes finales. Un desenlace difícil de asimilar, especialmente por la forma en que se escapó el resultado.
Peñarol, por su parte, escribió el primer gran capítulo del Clausura. Lo hizo con una remontada épica, un gol sobre el final y una victoria clásica que puede marcar un punto de inflexión en el comienzo de la temporada.





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